
La
Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) fue creada en 1957 por
iniciativa de la UNESCO. La FLACSO quedó constituida como un organismo
internacional, intergubernamental, regional y autónomo integrado por los países
latinoamericanos y del Caribe que adhieren al Acuerdo:
Argentina, Bolivia, Brasil, Costa Rica, Cuba, Chile, Ecuador, Honduras,
Guatemala, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, República Dominicana, Surinam y
Uruguay.
É nessa Faculdade que
eu, Leny Pimenta faço um curso (2009) de posgrado em Materiales Didácticos: lenguajes y mediaciones para la enseñanza.
No módulo
2 havia uma proposta cujo assunto era: “producción de una entrevista”. Todos os
alunos participaram enviando questões que foram selecionadas e enviadas ao
eminente Prof. Dr. Mário Carretero. Segue abaixo a entrevista (com permissão
exclusiva para publicar nesse site) na íntegra com as respostas.

foto: Prof. Dr. Mário Carretero, “Catedrático de la
Universidad Autónoma de Madrid (de cuya Facultad de Psicología fue Decano) e
Investigador de la FLACSO (Argentina). Realizó su formación doctoral en España
y postdoctoral en Canadá y Estados Unidos, en cuyas universidades ha sido
profesor invitado, así como en otras universidades europeas y latinoamericanas,” ao lado das Profas. Regina Barbosa e Leny
Pimenta.
Entrevista:
1. ¿Incide la motivación en la comprensión?
¿Motivación es lo mismo que interés? ¿Cuáles son las condiciones o
características que debe reunir un texto para resultar motivadorpara
determinados lectores? ¿Incide la baja autoestima del
lector en la motivación?
La motivación y la comprensión pueden
ser vistas como dos caras de la misma moneda. Quiero
insistir en esta expresión, porque muestra de forma sutil un aspecto esencial
de dos grandes procesos psicológicos. Es decir, sin motivación resulta más
difícil comprender algo. Y, por otro lado, el comprenderlo aumenta sin duda la motivación para seguir comprendiendo. En suma, resulta muy difícil sostener que no hay una relación
clara, sistemática y habitual entre estos dos procesos.
Sin embargo, a la vez, es preciso
estudiarlos de forma diferenciada, porque remiten a cuestiones distintas. Eso
quiere decir que también tienen independencia; que podemos estar muy motivados
por algo y, sin embargo, no llegar a comprenderlo debidamente, y que podemos
también comprender de una forma bastante detallada un texto que no nos motiva y
que por tanto no introduce en nosotros un placer suficiente como para continuar
comprendiéndolo.
Por otro lado, es conveniente señalar que
suele haber una confusión muy frecuente entre
motivación e interés. Con bastante insistencia se piensa que la motivación es
simplemente el interés que sentimos ante alguna actividad y las cosas no son
exactamente así. El interés es parte del proceso
motivacional, pero solamente su inicio. Por ‘motivación’ se entiende todo un
conjunto de relaciones explícitas e implícitas entre nuestra actividad y las
razones de carácter afectivo subyacentes al mantenimiento de esa actividad.
Por lo tanto, con la motivación tienen
que ver cuestiones tan importantes como nuestra auto-imagen, que no siempre es
tan obvia para nosotros mismos como se pudiera pensar; como nuestra creencia en
nuestras propias habilidades, como la manera en que establecemos nuestras
relaciones con los demás, entre otras cuestiones.
Hay una frase de la escritora belga
Marguerite Yourcenar que me parece muy representativa del
proceso motivacional. Dicha frase dice: “En realidad, los seres humanos somos
una mezcla entre lo que creemos ser, lo que queremos ser y lo que en realidad
somos”. Esta frase, que procede del maravilloso libro
“Las memorias de Adriano” muestra cómo la motivación es un proceso muy complejo
y de amplio espectro en el que intervienen factores, como decía antes, tanto
explícitos como implícitos.
Sin duda hay
estrategias diferenciadas para favorecer la motivación y la comprensión. Las
destinadas a la primera, intentan fundamentalmente que la vinculación de la
persona con la actividad que debe realizar sea positiva y, por lo tanto, que haya razones de carácter afectivo para que se siga sosteniendo
la actividad, independientemente de los resultados que eso produzca en la
comprensión, aunque, por supuesto, lo que buscamos al mejorar el proceso
motivacional es que en última instancia también produzca comprensión.
Por otro lado, las estrategias destinadas a
la comprensión tienen que ver con aspectos puramente cognitivos, es decir, con
la claridad de las ideas, con la eficiencia de su representación, con la
posibilidad de aplicarlas en contextos distintos, etc.
Por supuesto las estrategias destinadas a
mejorar la motivación y las estrategias destinadas a mejorar la comprensión
deberían intentar, y de hecho así sucede en muchos casos, que la persona mejore
ambos procesos en relación con la misma tarea.
Para responder vuestra pregunta de manera
muy concreta diría que un texto, para resultar motivador, debe enlazarse muy
bien con las inquietudes y los conocimientos previos de los alumnos, y ser
capaz de generar buenas preguntas.
Por último quisiera añadir que a menudo
relacionamos la motivación sólo con cuestiones o aspectos afectivos, sociales o
vinculares. Y esto es más bien incorrecto e incompleto, no sólo desde un punto
de vista psicológico sino sobre todo educativo. Es decir, cuando decimos
“nuestros alumnos no están motivados”, solemos querer decir que no tienen
interés no sólo en nuestro conocimiento sino en la vida en la general. De
hecho, solemos añadir, “es como si no les interesara nada”. Bien, creo que
estas afirmaciones, que pueden ser comprensibles porque a veces tratar con los
alumnos puede ser muy difícil, ocultan no sólo concepciones
mas bien equivocadas sobre los alumnos (hay muchas cosas que sin duda
les interesan), sino sobre todo que un ámbito determinado de conocimiento, unas
preguntas sobre un tema específico, les pueden llegar a motivar en relación con
su comprensión específica sobre dicho tema. Es decir, lo que quiero decir es
que hay un ámbito específico de la motivación que tiene que ver con lo
cognitivo, con la comprensión, y no sólo con lo afectivo o relacional. En pocas
palabras, si puedo comprender un texto o material educativo que tiene que
ver con una pregunta desafiante y que me interesa, sin duda eso va a ser muy motivador, y por el contrario, si no
lo puedo comprender no va a tener un efecto sobre la comprensión.
En definitiva, comprender motiva y estar motivado es una muy buena forma
de comprender.
2. Las inferencias incorrectas que un
estudiante hace al leer, ¿pueden servir para conocer sus ideas previas o como
punto de partida para el enriquecimiento o la modificación de la comprensión?
Si es así, ¿podría ofrecer un ejemplo? Los métodos de indagación de las ideas
previas utilizados por los investigadores para evaluar
la comprensión ¿pueden ser utilizados por los docentes? De ser así, ¿qué
precauciones se deberían tomar?
Sin duda, las
inferencias pueden ser un indicio de los contenidos de las ideas previas. Ahora
bien, hay que ver de qué tipo o naturaleza de inferencia se trata. Una
inferencia será un buen indicio o muestra de la idea
previa si realmente se refiere a un contenido de una cierta importancia y no
surge de una cuestión menor. Por ejemplo, si un chico
lee un texto sobre el principio de Arquímedes, e inmediatamente después se le
preguntan las razones de la flotación de los cuerpos, pidiéndole una predicción
sobre la flotación de un objeto concreto, es muy probable que, diga que el peso
(y no la densidad) es la causa fundamental. Esto se debe a que, como hemos
investigado ampliamente en nuestro equipo, la idea
previa sobre este fenómeno se basa (en diferentes edades) sobre todo en el
peso. La idea de la densidad (que se deriva del
principio de Arquímedes y es, por tanto, una inferencia posible) resulta muy
difícil para los alumnos porque es más compleja y abstracta. Por tanto, los
estudiantes hacen una inferencia errónea que muestra una persistente idea previa.
En cuanto a los procedimientos usados por
los investigadores, pueden dar a los docentes ideas interesantes para
implementar y desarrollar situaciones didácticas, pero no usados de manera
literal, y, más que con precauciones, con visión de aplicabilidad al contexto
didáctico. El investigador tiene como objetivo la producción de conocimiento en
un contexto muy riguroso y certero, mientras que el educador tiene otros
objetivos, como producir no solo mayor conocimiento, sino también mayor
interés, etc., y siempre en un contexto de comunicación —no
olvidemos que el aula es un contexto comunicativo— y de acción conjunta. El
investigador no trabaja con los niños que estudia, sino sobre ellos. El docente
no intenta, por otra parte, producir conocimiento
científico, sino comprensión y divulgación de dicho conocimiento en un contexto
en el que se comparte, se forma y se sostiene una vinculación positiva con
dicho conocimiento.
3. ¿Hay estrategias cognitivas específicas que
favorezcan la comprensión de textos de los diversos campos del
saber, como las Ciencias Naturales y las Sociales? ¿Puede el docente favorecer
el desarrollo de esas estrategias cuando no existen conocimientos previos sobre
las disciplinas? Si es así, ¿cómo?
Para empezar, habría que distinguir claramente entre estrategias por
parte del autor de los textos o por parte del profesor, y estrategias por parte
del lector. Estrategias generales como hacer preguntas, hacer representaciones
de lo expresado en el texto, desafiarlo, tratar de expresar lo mismo con otras
palabras, hacer resúmenes, etc., valen en ambos casos, pero hay que tener
presente que no es lo mismo darle al estudiante un resumen que proponerle que
lo construya él mismo. El docente puede funcionar como “modelo” mostrando esas
estrategias, el paso a paso y el porqué de su aplicación; con eso favorece, a
su vez, su uso apropiado por parte de los estudiantes.
Por otro lado, creo que la especificidad de las
estrategias debería relacionarse, en términos generales, con la especificidad
epistemológica de las disciplinas.
Por ejemplo, en las Ciencias Naturales es habitual
que haya control de variables como estrategia de investigación; entonces las
estrategias lectoras deberían orientar la lectura hacia este aspecto, así como
al modo en que se plantean leyes, causas, etc. En las Ciencias Sociales es más
frecuente el análisis comparativo o correlacional (por ejemplo, la comparación
de sociedades), y la causalidad es diferente, múltiple; ergo, las estrategias
deberían apuntar al reconocimiento de tales características de los textos. Es
solo un ejemplo.
Por otra parte, se dice comúnmente que el principal
problema con el que se enfrentan los docentes de Matemática y Ciencias
Experimentales es la dificultad de los alumnos para interpretar consignas y
enunciados referidos a situaciones problemáticas por falta de conocimientos
previos. Cabe preguntarse: ¿Dónde se ubica el problema? ¿En los alumnos? ¿En
las consignas? ¿En las situaciones problemáticas que se les plantean? ¿En la
interacción entre estos tres elementos? Y la respuesta es sin duda en la interacción. Responder con detalle a esta
pregunta sería interminable: depende de qué nivel y materia estemos hablando y
también de qué consigna. En mi libro Psicología del
pensamiento (Alianza) he tratado muchas cuestiones relativas a la solución de
problemas y en mi obra Construir y enseñar las Ciencias Experimentales (Aique)
hay muchas actividades que les pueden ser de utilidad, sobre todo para el uso
del método científico en el aula, en relación con distintas disciplinas:
Física, Biología , ect, Pero sobre todo quiero insistir en que las consignas
deben lograr una interacción adecuada entre objeto y sujeto de conocimiento,
atendiendo a los conocimientos previos del sujeto y dando un papel
adecuado al profesor como mediador.
4. Las diversas formas de resumir, como el resumen
que es un nuevo texto más corto, como el esquema, el diagrama de flujo, etc.
¿tienen relación con los textos que se leen en cada disciplina, con las
habilidades personales del lector de acuerdo con su
desarrollo o con ambas cuestiones?
Sí, sin duda hay una
relación. Voy con ella.
-Con los textos de cada disciplina: cada disciplina
(o grupo de disciplinas) tiene un estilo propio, una manera de decir las cosas. Cada disciplina usa un lenguaje encapsulado y auto-referente.
Es decir, sólo sirve para decir las cosas
para los que leen esa disciplina (en realidad cada lengua; les comento que
cuando publico en inglés, no me vale traducir sin más desde el español; tengo
que decirlo de otra forma, aunque quiera decir lo mismo). Es importante,
e imprescindible, conocer bien esos “estilos epistémicos” de los textos, porque
las mismas palabras pueden ser usadas de forma muy diferente en diferentes
disciplinas y contextos. Esto también afecta a la calidad de las revistas, por
ejemplo. En el mundo académico, por ejemplo, las revistas tienen una
calidad muy diferente (de hecho hay un ranking de revistas según criterios muy
estudiados) y las revistas de muy buena calidad y prestigio usan un lenguaje
mucho mas preciso, depurado, breve (Gracián, que
razón tenías ….!! Cuanta energía se podría ahorrar el mundo diciendo menos
cosas…. Es broma…!!).
-Con habilidades del
lector: esto es bastante obvio, sobre todo si lo relacionamos con lo anterior;
es decir, si una persona no tiene la experiencia de leer revistas de una
disciplina, no va a entender mucho, aunque tenga muy buena cultura general. Es
un poco tremendo esto, pero es así. Las disciplinas académicas pueden llegar
a ser como el ruso, el alemán, el suahili, etc, en cuanto a la
dificultad para diferentes lectores que no saben de ellas. Solo un comentario mas: pensemos entonces en las dificultades tan tremendas
que pueden llegar a tener para nuestros alumnos y como es necesario
“traducirles”, “didactizarles”.
5. Por qué se afirma en general que los textos
expositivos generan más dificultades de comprensión que los narrativos?
La dicotomía mencionada entre expositivos (TE) y
narrativos (TN) es sólo una herramienta de trabajo investigativo. Es decir,
puede decirse en general que los TE suelen ser más difíciles que los TN, pero
no que no pueda suceder lo inverso en algunas situaciones. Por ejemplo, si
tomamos un trozo de una novela tan compleja como Ulises, de Joyce, es muy
probable que nos resulte más difícil de entender que
un TE. Hay muchos elementos que explican la dificultad de un texto. Ahora bien,
los TE, en la escuela, contienen con frecuencia una mayor densidad informativa,
es decir, se expresan más conceptos con menos palabras y eso los hace más
difíciles. Efectivamente cuanto más abstracto es un texto más
difícil es comprenderlo. Podemos entender por “abstracción” la cantidad
de ideas expresadas en un texto mediante la mayor economía de recursos; es
decir, algo es más abstracto en la medida en que tiene lo que podríamos llamar
mayor densidad informativa. O sea, mayor cantidad de ideas en menor cantidad de
texto. Estoy hablando obviamente en términos generales, luego podríamos matizar
mucho. Además conviene no olvidar que “concreto” o “abstracto” siempre se
definen en función del conocimiento previo que tenga
cada individuo.
Por otro lado, como señalaron Bruner y otros
autores, las operaciones narrativas son más espontáneas, propias de todas las
personas y de todas las culturas; todos usamos
historias (es decir personajes y eventos en medio de tramas) para dar sentido a
nuestras experiencias, mientras que los TE suelen remitir a cuestiones que
Bruner denomina propias del pensamiento lógico-científico o paradigmático, en
las que no hay una historia con personajes que tienen justamente
características personales y eso hace que su representación mental sea más
difícil. Pero, insisto, esta comparación en realidad, es sólo una manera de
clasificar. Lo importante es que atendamos a cuántas abstracciones tiene un
texto, y a cómo sus representaciones pueden general dificultades, ya sea porque
son numerosas (y eso complica su mantenimiento en la memoria a corto plazo), ya
sea porque sean desconocidas para el sujeto que aprende o porque
son muy complejas.
Por otro lado, no creo que el uso frecuente de TN
haga más difícil el uso de los TE. Creo que son cosas distintas cada uno de ellos tiene un papel diferente. Lo que sí me parece
importante es que los alumnos lean y usen también los TE, y todos los textos en
todos los sentido posibles.
Finalmente, es preciso decir que la dicotomía entre
TN y TE es, como todas las dicotomías, útil en cierta medida, pero por supuesto
fácilmente criticable. Es decir, hay otras opciones posibles, como las
intermedias. Por ejemplo, textos que sean predominantemente narrativos o
expositivos, pero que también tengan algo del “otro”
tipo.
Las analogías son un buen ejemplo de esto. Permiten
introducir un contenido nuevo a partir de otro ya conocido siempre y cuando,
como es obvio, que el primero sea efectivamente
conocido.
Si un texto tiene ejemplos o casos en los que
podemos ir viendo las definiciones o explicaciones conceptuales que anteceden a
esos ejemplos, vemos que el texto se va haciendo cada vez menos abstracto. Es
decir, definimos algo abstracto por oposición a desarrollos de concreción, y
esos desarrollos de concreción, sin duda alguna,
requieren una cantidad de espacio informativo.
Es difícil especificar en términos generales los
recursos lingüísticos o visuales para hacer un texto más concreto; pero
podríamos decir que serían todos aquellos que suponen ‘desempacar’ como a veces
se dice en inglés, los contenidos que están expresados de una manera muy densa
en las diferentes explicaciones abstractas. Es decir, los recursos lingüísticos
o visuales serán buenos en la medida en que puedan ir
precisamente concretando de manera eficaz cada una de las expresiones
abstractas.
6. ¿Cómo se concibe la reconstrucción de la
coherencia en aquellos textos breves que se basan en la incoherencia y la
polisemia como medio para lograr su propósito discursivo, como ciertos chistes,
graffiti, y formas breves de poesía?
Sobre estas cuestiones hay bastante trabajo, sobre
todo sobre la metáfora y sobre el humor. Considérese el trabajo de Lakoff y
Johnson sobre la metáfora (hay traducción al castellano) que tanta influencia
ha tenido no sólo sobre los lingüistas, sino sobre los psicólogos cognitivos,
los politólogos y los cientistas sociales en general. Estos autores sostienen
que las metáforas no son un fenómeno meramente lingüístico: conciernen a la
categorización conceptual de nuestra experiencia vital, pues su función
primaria es cognitiva y ocupa un lugar central en nuestro sistema de
pensamiento. Los autores clasifican las estructuras conceptuales metafóricas en
tres clases: Las“metáforas orientativas”, que
organizan un sistema global de conceptos en relación con otro sistema; la
mayoría de ellas se vincula a la orientación espacial y a nuestra constitución
física; por ejemplo, “las cosas van hacia/para arriba”, “vamos cuesta abajo”,
“lo que hizo fue una bajeza”, “me levantó el ánimo”, “tuvo un bajón”. Las
“metáforas ontológicas”, que categorizan un fenómeno mediante su consideración
como entidad, sustancia, recipiente, persona, etc.; por ejemplo, la mente
humana es considerada recipiente: “no me entra en la cabeza”, “lo tengo en
mente”, “es un cabeza hueca”, etc.. Y las “metáforas estructurales”, que
estructuran una actividad o una experiencia en función de otra. Por ejemplo, un
discurso es un tejido: “perdí el hilo”, “las ideas no están bien hilvanadas”,
“hila muy fino”, “el nudo del relato”, etc.
El campo del humor ha sido
objeto de numerosas investigaciones. Justamente, lo que hace la mente humana es
comparar el sentido “normal” con el “incoherente”: de ahí viene el humor. Si no
se realizara esa “comparación” no habría humor posible. Por eso, los niños de
determinadas edades o los adultos de otra cultura (simplemente otro país) no
entienden los chistes: porque no pueden realizar la comparación en un sentido
estricto.
7. Teniendo en cuenta que las características de
los textos escritos convencionales y de los hipertextos difieren en cuanto al
soporte, a la velocidad de lectura, a la fragmentación de lo que se lee, a la sintaxis y al vocabulario (en el caso del chat y
los mensajes de texto), al agregado de sonidos, movimiento, entre otros
aspectos, ¿qué nuevos procesos cognitivos se activan en los lectores al leer
hipertextos?
Pienso que esta interesante pregunta es difícil de
responder, si bien es muy intrigante. Por mi parte estoy convencido, como otros
muchos interesados por todo lo que está sucediendo en este comienzo traumático
de siglo, que son muchas las cuestiones que están cambiando en estos ámbitos.
Pero resulta difícil estar seguro de cuáles son las cuestiones que están
realmente cambiando, pues estamos demasiado cerca del
fenómeno mismo como para saber qué está pasando en nuestras mentes. De lo que
no cabe duda es que hay dos cuestiones que hoy día
están cobrando importancia: una es la flexibilidad necesaria para moverse en
los textos de carácter hipertextual que hoy predominan (Internet, etc) y otra
en el quiebre de los procedimientos deductivos y enciclopédicos que ya no
“corren” más. Pero ya digo, es muy difícil saber que
está pasando en nuestra mente, porque las características de las nuevas
tecnologías textuales interaccionan con ella y si hay una modificación será
finalmente mental. Por otro lado, es muy interesante en este sentido observar
cómo muchas veces la mente y sus características de funcionamiento limitan lo
que se supone que son avances tecnológicos. Por
ejemplo (y este es un ejemplo para “adictos” a las Nuevas Tecnologías como lo
soy yo) en los últimos años ha habido una pugna entre los fabricantes de PDA’s para ver como se podía hacer un aparato que fuera
teléfono móvi, PDA y demás cosas. Finalmente se ha podido ver que existe una
limitación muy obvia para esa “integración”, que es… !!el tamaño!! Es decir, no resulta razonable para el ojo
humano ver y procesar texto en pantallas tan chicas, aunque tecnológicamente
sea posible que dichos aparatos integren todo tipo de posibilidades.
Coincido con numerosos analistas actuales (por
ejemplo, Umberto Eco, entre otros) en que sin duda
estamos asistiendo a una auténtica transformación cualitativa en cuanto a las
interacciones entre la mente humana y los símbolos y signos que usa, de forma
que la entrada en la llamada “civilización digital” está transformando
profundamente la las funciones y operaciones que realiza nuestra mente. Es muy
probable que esta transformación sea parecida a la que se dio cuando
aparecieron la lectura y la escritura, y por supuesto a cuando su uso se
generalizó. No doy ejemplos porque sin duda están en
la mente de todos.
Ahora bien, que esto se esté produciendo no quiere
decir que podamos saber qué efectos precisos está teniendo. Podemos tener
impresiones, hipótesis, pero es muy improbable que podamos ya, en un sentido
científico, saber cuáles son las transformaciones cognitivas duraderas y de
importancia que se están produciendo. En parte, porque estamos demasiado cerca del fenómeno y en parte, porque algunos cambios son
importantes y otros no tanto (aunque lo parezcan, como es el caso del pasaje de
un texto a otros). También porque es muy posible que no tengamos aún recursos
simbólicos para saber cuales pueden ser realmente las transformaciones de
importancia, es decir, quizás nos cuesta mucho hipotetizar los tipos de
transformaciones. Por otro lado, es importante tener en cuenta que estas
transformaciones deben llevar un tiempo (varias generaciones) para poder ser
consideradas duraderas.
Obviamente, no quiero dejar de lado algunos
comentarios sobre mis impresiones. Creo que
probablemente lo que sucede en las nuevas generaciones al leer de forma
hipertextual es que con mucha frecuencia se instale una visión de los
conocimientos menos deductiva (es decir, que de lo general a lo particular), y
más inductiva (de lo particular a lo general) e incluso de lo particular a
lo particular, de forma que sea muy costoso para ellas armar teorías
generales o esquemas de amplio espectro. Es decir, al predominar el uso y el
procesamiento de información fragmentada, lo más probable es que se impongan
procesos cognitivos de tipo micro con escaso acceso a macro-
estructuras generales. En este sentido, creo que es muy posible que no
se produzcan muchas inferencias entre los sentidos generales y los detalles.
8. Desde el punto de vista del
constructivismo, la comprensión de un texto puede definirse como un proceso de
reconstrucción del sentido. Para formar ciudadanos activos en la
sociedad, nuestros alumnos no sólo deben comprender lo que leen, sino también
pensar críticamente en torno a lo leído y no necesariamente todo aquel que
comprende un texto piensa críticamente en torno al mismo. ¿Cuáles son las
competencias que a su criterio el docente debe trabajar con los niños de
forma sistemática para formarlos como pensadores críticos?
Muy buena pregunta y muy oportuna. Vengo pensando
mucho en esto últimamente. Fíjense en una anécdota personal. El otro día
mi hija de 11 años me dijo: “Papá, estuve pensando y realmente Colón era
un poco tonto, porque ¿cómo no se dio cuenta de que América era un
continente, con lo fácil que es verlo?”
A pesar de que le expliqué que Colón hizo un aporte
muy importante aunque no se diera cuenta de “eso”, no hubo manera de que
considerara mi opinión como alternativa a la suya. Es muy probable que
esta visión crítica de Colón, frente a la que ella
misma tenía hace pocos años como “Descubridor oficial” de América, se deba a la
aparición de dicha concepción en sus contenidos escolares actuales. Pero
observemos como una opinión compleja y crítica le resulta más difícil de lo que parece porque choca con
la dificultad de ver el “Descubrimiento” desde dos puntos de vista distintos y
no sólo desde uno (sea cual sea). Es decir, en términos piagetianos y
cognitivos mi hija está mostrando una visión más
compleja que hace años pero con cierta dosis de “egocentrismo adolescente”.
Ergo, es muy importante considerar en primer
lugar que el “pensamiento crítico” será siempre en relación con las
capacidades del alumno según su desarrollo cognitivo y
sus oportunidades de aprendizaje.
En cualquier caso, creo que es muy importante que
los estudiantes:
-puedan opinar y establecer criterios de
comprobación (hay que hacerles ver que no todo es opinar y que han de dar
apoyos empíricos).
- deben ver la posibilidad de que algunas nociones
sean mas complejas que otras.
- deben abrirse a visiones alternativas, aunque
sean distintas a sus opiniones;
- deben escuchar y justificar sus opciones;
- deben considerar las consecuencias de sus actos y
decisiones.
- su libertad termina donde comienza la de
los demás, como suele decirse.
9. Los textos suelen ir acompañados de diferentes
tipos de imágenes. Simplificando, ¿las que ilustran, de manera más o menos
redundante, el sentido del texto ayudan a su
comprensión, mientras que las que aportan información nueva complejizan la
comprensión o siempre analizar una imagen es realizar una operación cognitiva
adicional a la de la lectura del texto? ¿Podría ofrecer algún ejemplo?
Sobre la lectura cognitiva de imágenes y su
interpretación y comprensión se ha escritos ríos de tinta, tanto desde la
psicología cognitiva, como desde la semiología, etc. No es fácil resumir todo
eso. Precisamente en mi web personal
http://www.mariocarretero.net/es/investigacion
donde dice en la parte de debajo de la página
“Aquí vemos a Colón….”
tienen un trabajo de nuestro equipo de investigación sobre esta
temática.
Ahí puede verse que los chicos pasan en su
desarrollo cognitivo de ver la imagen de forma mas
simple y concreta a mas compleja y abstracta (en el caso de imágenes
históricas, que es lo trabajado en esta investigación).
10. Muchos de nosotros, siendo alumnos, realizamos
actividades como copiar el resumen realizado por el docente y memorizar partes
de textos o textos completos. Actualmente, se dice que ese tipo de actividades
no son constructivas. ¿Son igualmente nada constructivas copiar y memorizar?
¿Hay diferentes actividades memorísticas, unas “positivas” y otras no? ¿Por
qué?
Miren, les voy a
presentar otra anécdota, yo diría que paradigmática, con la que me
encuentro desde hace años en la docencia.
Cuando un alumno le fotocopia los apuntes a un
compañero para preparar un examen porque no pudo ir a
clase, finalmente dichos apuntes no le sirven de mucho, y por otro lado,
paradójicamente, cuando ese alumno que tomó los apuntes los pierde por alguna
razón, y cree que no los va a poder reconstruir, lo llega a hacer
finalmente. Y lo hará mejor si los ha tomado bien, es decir, cuanto mas haya pensado, elaborado, etc, al tomarlos, mejor los va
a poder reconstruir. O sea, no es el apunte mismo (resultado o producto de una
actividad cognitiva) lo que ha creado conocimiento (aunque sea útil como todo
sistema notacional), sino la actividad cognitiva asociada a él. Por
tanto, eso es lo constructivo. Es decir, la actividad interna realizada
mientras que se lleva a cabo la toma de apuntes Por el contrario, si lo
que hacemos es copiar a mano apuntes que hemos
pedido, entonces no hay actividad constructiva, sino de copia y finalmente no
es útil.
Os felicito por tan buena
entrevista. Me ha dado mucho gusto responderla.
M.C.